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Uno de los grandes "secretos sucios" del coche eléctrico reside en la enorme cantidad de energía necesaria para producir sus baterías. Sin embargo, una noticia surgida esta misma semana desde el prestigioso Laboratorio Nacional de Argonne (EE. UU.) podría cambiarlo todo.

 Un equipo de científicos ha desarrollado un nuevo método de fabricación de electrodos que no solo elimina el uso de disolventes tóxicos, sino que promete reducir el consumo energético del proceso a la mitad. ¿Estamos ante el avance que hará a los coches eléctricos verdaderamente sostenibles?

El Problema: El Proceso Convencional y su Sed de Energía

Hasta ahora, la fabricación del cátodo (el polo positivo de la batería) implicaba crear una especie de pasta con materiales activos mezclados en un disolvente tóxico. Esta pasta se extendía sobre una lámina metálica y debía pasar por hornos gigantescos, de cientos de metros de largo, para secarse y evaporar el disolvente. Este paso, conocido como secado, es responsable de casi la mitad del consumo energético total de la producción de una celda de batería.

La Solución: Un Proceso de Polimerización Directa

El equipo de Argonne ha patentado un método revolucionario. En lugar de usar disolventes que necesitan evaporarse, utilizan un proceso fotoquímico. De forma simplificada, los materiales del cátodo se mezclan con un polímero líquido que se solidifica instantáneamente al ser expuesto a una luz ultravioleta (UV) de una frecuencia específica. El proceso es casi instantáneo y se realiza a temperatura ambiente.

Las Consecuencias: Un Triple Beneficio

  1. Menor Coste: Eliminar los gigantescos hornos de secado no solo ahorra una cantidad masiva de electricidad, sino que reduce drásticamente el coste y el tamaño de las gigafactorías.
  2. Mayor Sostenibilidad: Se elimina por completo el uso de disolventes NMP, altamente tóxicos y difíciles de reciclar. La huella de carbono de cada batería se reduciría drásticamente.
  3. Baterías Potencialmente Mejores: Este método podría permitir la creación de electrodos más densos y gruesos, lo que se traduciría en baterías con mayor capacidad energética en el mismo espacio.

Aunque esta tecnología aún está en fase de laboratorio, su potencial es inmenso. Podría acelerar la paridad de costes entre los coches eléctricos y los de combustión, y silenciar a los críticos que apuntan a la producción de baterías como el talón de Aquiles ecológico de la electromovilidad. Desde manualesdemecanica.com seguiremos muy de cerca este avance, que podría cambiar las reglas del juego de la automoción en la próxima década.


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